Cuando hace cuatro o cinco años llegué por casualidad a un concierto de No Reply en las fiestas de Cuatro Caminos, jamás pude imaginar que un día los vería en el Palacio de Congresos junto a Quique González. Nunca pensé que tocarían juntos, mucho menos podría imaginar que se complementarían tan bien. Ya son siete los directos del chico de Moratalaz a los que he ido, pero puedo asegurar que el del sábado fue el mejor. Además del repertorio, perfecto equilibrio entre pasado y presente, o la voz, seguramente la mejor que ha tenido nunca, impresionó el sonido de los músicos: la fuerza del gran Tony Jurado, la delicadeza de Jacob Reguilón o el virtuosismo en la guitarra de Javi Pedreira, que hace que una casi se olvide de que Carlos Raya un día ocupó ese puesto.
¿Qué importa que Quique baile mal o se olvide la letra de Pájaros mojados si nos regala esta preciosa versión de Aunque tú no lo sepas, arreglada por Alejandro Serrano y acompañada de los vientos de No Reply?
Cuando una tarde lluviosa de principios de marzo fuimos a ver Urtain, de Animalario, ya cai en la cuenta de que esa pieza era merecedora de todo premio posible al que optara. Así que la metedura de pata de la SGAE respecto a los premios Max casi ni me ha sorprendido.
Todo en esa obra es maravilloso. Empezando por la genial interpretación de Roberto Álamo (que consigue escalofriar y emocionar mientras construye a un ídolo violento pero tierno), y siguiendo por el ritmo del texto, los juegos de luces, la sencilla escenografía. Todo en esa obra es maravilloso, a excepción del peluquín de Roberto Álamo.
Estuve más de tres semanas sin poder dormir. Cada noche, después de acostarme, pasaba horas con los ojos bien abiertos dándole vueltas al mismo tema. Me dolían la cabeza y el estómago, me levantaba a fumar algún cigarro, releía libros usados. Viajé al mar, fui a un país pequeño rodeado de agua por todas partes. Allí, mi habitación se iluminaba por el faro del puerto. Después volví a Madrid y tomé una decisión. Haría unos exámenes de acceso, me probaría a mí misma. Yo me sentía como el piloto que sabe que no puede fallar en la maniobra de aterrizaje. Y al final lo conseguí. Ahora tengo bajo el brazo dos cartas de admisión en escuelas de cine y una cuerda que tira de mí más fuerte que nunca para que no me caiga.
Si en México se piensa mucho en Madrid, en Noruega no se quedan atrás. Para todos esos fans de la ciudad más abrazadora del mundo, esta maravilla de canción y la felicidad de una tarde soleada por el centro.
Frío, tizas, vestidos, clicks de playmobil, besos, aviones de papel, calor, matriushkas, tejados y azoteas, pinzas de la ropa, tarros de cristal de yogures danone, velas, bufandas, pompas de jabón, lunas de papel plateado, cinexin, pistolas, guantes de boxeo, sol, bengalas.
"Para cerrar el disco, se guardan otra de sus grandes canciones. (...) Coplas del iconoclasta enamorado aparece por arte de magia como una oda al amor incondicional. Plagada de todas esas onomatopeyas tan habituales en toda su discografía, estas coplas parecían justificar cualquier tropelía, siempre que fuera en nombre del amor. Gloria cantaba con su rebeldía natural sobre lo que ella creía un moderno y atrevidísimo planteamiento en tiempos en que lo políticamente incorrecto se despachaba como un comportamiento nada defendible. Pero la realidad era otra: Carmen terminaría confesando que la había compuesto sacando su lado más reaccionario, al comprobar un día cómo estaban derribando el Palacio de Medinaceli, cerca de su domicilio en Madrid. Gloria la entendió de otra manera y la cantó con la pasión de... eso, una iconoclasta enamorada."